Que te he querío no niego que te he querío pero en el alma me pesa y el haberte conocío.
Tengo la rabia en las entrañas y la impotencia en la solapa. Creo que ni siquiera soy conciente de todo lo que llevo acumulado. Tengo el estómago empapado de lágrimas que no lloro, que se cuelgan de la raya negra de los ojos y desaparecen encharcándome los huesos, empapándome los sueños.
Tengo la boca manchada de falsos besos, y el alma rota, despedazada. La furia en los bolsillos, las ganas perdidas, las olas me bañan, la tristeza me hiere. Tengo la risa pegada en las costillas. La ternura colapsada, el amor de vacaciones, la felicidad hecha jirones.
(…)
Cometí el error. Tú quisiste y yo no me negué. Perdí mi orgullo hace tanto tiempo que ya no recuerdo ni donde fue. Ni cuando llegué a verme tan desfigurada en el espejo.
Se acabó. Te arranco de las venas, de las arterias, de los huesos. Te arranco de mi piel, de mis ojeras, de mis desvelos. Te arranco de mí ser. Te vas. Fuera. Vete. Fuera de mis caderas, de mis nervios, de mis tristezas. Vete de mi corazón y llévate lo que un día me diste, que fue poco, que bastante he pagado con lágrimas que no han empapado tu camisa los rastrojos de tu esencia. Llévate el recuerdo, los besos que me negaste, los que me diste, los que me robaste, llévate las ilusiones que se marchitaron, los sueños que se desvelaron. Vete de mi alma. Vete de mi corazón, vete de mi sangre. De mi alma y de mi razón.
Vete. fuera. alejate de mi.